El próximo sábado 2 de diciembre, ya entrados en el Adviento, la Iglesia en Asturias celebrará un día especial en la capilla Mayor del Seminario a las 17:30 horas. Tres laicos casados recibirán de manos de nuestro arzobispo la ordenación al diaconado permanente. Este es un ministerio que está destinado a ayudar y a servir a los obispos y sacerdotes. Ellos son José María, José Juan y Santos Benjamín que tienen la amabilidad de compartir un pequeño testimonio de su vida:

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 José María Sauras Vásquez tiene 67 años, es natural de Madrid, aunque desde hace 33 años vive en Oviedo, colabora con la Parroquia San Francisco Javier de la Tenderina. Está jubilado, casado y tiene tres hijos. 

“De pequeño le decía a mi madre que quería ser sacerdote; ella me contestaba que todavía era muy pequeño, que no conocía nada de la vida y que si quería ser sacerdote pasados unos años cuando ya fuera mayor, y si todavía quería seguir siéndolo, ya entraría en un Seminario. Finalmente, no entré en ningún Seminario, pero desde hace más de 40 años, vengo sintiendo que tenía que devolverle a la Iglesia todo lo que me había dado, pues la Iglesia me dio a Dios. Cuando me enteré de la posibilidad de servir como diácono permanente (de ello me informó mi hijo Carlos) y tras hablar con mi párroco D. Alberto Reigada sobre este tema y darme el visto bueno, me decidí y comencé a entregarme a esta nueva tarea y aquí estoy, con la esperanza de vivir lo que Dios quiere”.

José Juan García Fernández tiene 45 años, es natural de Mieres y colabora con la Parroquia de San Juan Bautista de donde es natural. Es abogado, está casado y tiene dos hijos.

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“Mi vocación surge en un proceso de discernimiento que me lleva al conocimiento de que Dios tiene para todos los miembros de su Iglesia una misión que recibimos en nuestro Bautismo. A partir de ahí el apoyo de la familia, de párrocos y de las comunidades parroquiales, permite que lo que un día fue como una pequeña semilla, como el grano de mostaza, pueda brotar y florecer en todo su esplendor. Este apoyo te sirve para vencer los miedos que nos dominan y paralizan. Solo en ese momento, cuando logras vencer esas ataduras y te pones en manos de Dios es cuando descubres que Él te está llamando y que tienes que aceptarlo libremente. Ante esto, uso lo que decía el profeta Daniel “Habla Señor que tu siervo escucha”. Con esa actitud me pongo en manos de Dios para que me guíe, me ilumine y haga de mí un fiel servidor de la comunidad y un buen trabajador de su viña”.

 Santos Benjamín Ferrera García tiene 52 años, es natural del Candanal – Hueria de Carrocera, vive en Sotrondio y colabora con la Parroquia de San Martín de Tours. Está prejubilado, casado y tiene una hija.

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 “Me gusta hablar de camino de fe, cuando hablo de vocación. Para mi la vocación es la semilla que Dios pone en uno cuando nace, según crece la riega y le aporta lo necesario para que crezca. Esto me hace ver que yo no soy nada sin Él. Dios me dio la vocación para hacer todo, la primera comunión, la confirmación, para ser catequista, para entrar en una orden religiosa (con 15 años), para acceder al sacramento del matrimonio, para ser padre, para ser sacristán, para prepararme para el diaconado permanente, para estudiar… Cerca de la fecha de ordenación sentí cómo Dios me decía una serie de cosas importantes para mi vida.  No me queda otra cosa que dar gracias a Dios, por tocar esos pequeños resortes que tenía y por ser tan paciente conmigo para que me dé cuenta de que de Él vengo y a Él voy, pero primero en el mundo. Todo es nuevo, cada día, cada celebración, cada lectura de todo y en todo está Dios”.

 Desde aquí, queremos darles las gracias y la Enhorabuena por ese Sí que le han dicho a Dios. La comunidad del Seminario reza por vosotros y por el aumento de vocaciones.