LA BIBLIA DEL OSO, LA BIBLIA PROHIBIDA DEL SIGLO XVI

 

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Constantino Bada Prendes De La Granda, sacerdote de la diócesis de Oviedo es Doctor en Teología, Investigador, Jefe de Departamento de Sagrada Escritura y Teologia Sistemática y profesor del Instituto Superior de Estudios Teológicos de Oviedo. Con motivo de la festividad de Santa Catalina, esta página recoge una entrevista de cómo surgió la elaboración y publicación de su tesis que será explicada en una conferencia el próximo 24 de noviembre de 2017 en el Aula Magna del Seminario Metropolitano de Oviedo a las 19:00 horas.

Bajo el título, “La Biblia del Oso de Casiodoro de Reina; primera traducción completa de la Biblia al castellano” acabo de presentar este mismo año una investigación que tiene su origen en un encuentro tan fortuito como afortunado acaecido en la Universidad Pontificia de Salamanca hace ya hace algunos años. Es el tema de la conferencia de este año con motivo de la fiesta de Santa Catalina.

Me dirigía yo hacia el decanato en mi primer día de llegada a Salamanca para iniciar los cursos de doctorado en la Universidad Pontificia, servicio académico que se me había encomendado desde instancias diocesanas, cuando en uno de aquellos enormes e históricos pasillos, por los que siempre me solía perder en aquellos primeros días, me topé literalmente de bruces con quien había sido su rector, D. José Manuel Sánchez Caro, entonces catedrático de Sagrada Escritura. Tras los saludos mutuos correspondientes y conociendo que era yo licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Gregoriana de Roma - y doctorando en busca de director -, me invitó a renglón seguido a su despacho donde me desveló una realidad para mi hasta entonces ignota, la existencia de una impresionante Biblia prohibida del siglo XVI, que llevando el curioso apelativo de “Biblia del Oso”, era casi una total desconocida en el ámbito católico. Su entrada en España fue totalmente prohibida por la Inquisición. Conocía así mismo en aquel singular momento los primeros datos sobre su traductor, un tal Casiodoro de Reina. De esta traducción sinceramente casi nada sabía, y de su autor había oído hablar muy poco y muy mal. Ingenuamente, pienso ahora, entusiasmado ante esta temática de investigación, un poco como de Indiana Jones bíblico exegético a las que soy tan aficionado, acepté el reto de modo inmediato tan encantado como inconsciente de la durísima tarea que entonces asumía.

Aquella misma tarde leía ya con auténtica fruición en nuestra Biblioteca salmantina las introducciones a la preciosa versión facsímil de esta Biblia editada por las Sociedades Bíblicas comenzando una aventura investigadora guiado a dos manos, por una parte, la de D. José Manuel mi director, y por otra por la de este traductor hispalense, Casiodoro de Reina, con quien llevo conviviendo tanto tiempo que pienso que formalizaremos pareja de hecho bíblica ya hasta el final de mis días.

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El tema era tan apasionante por su dimensión histórica que parecía propio de una trama novelesca pues contenía monjes albinos sospechosos de herejía, persecuciones y procesos inquisitoriales, espeluznantes dramas personales ribeteados de tintes académicos, lenguas antiguas, intrigas… y todo ello enmarcado en una época de la teología deslumbrante, el siglo XVI.

El espejismo novelero inicial me duro apenas un año, pues se diluyó tras mi periodo de investigación en los archivos ingleses de Londres, Oxford, Cambridge y Manchester. Pronto me di cuenta de la ingente tarea que me esperaba y de la magnitud del estudio iniciado, pues esta primera parte correspondiente al estudio histórico, abordado con tan singular entusiasmo por mi parte, era tan sólo la antesala de otra tarea mucho más comprometida y laboriosa: la comparación y análisis atento de numerosas versiones bíblicas. Era absolutamente imprescindible una generosa comparación intertextual de versiones para así poder dilucidar, de una vez por todas, la fiabilidad de la traducción y poder corroborar si las afirmaciones expresadas por el autor en la “Amonestación al lector” de su traducción, sobre el hecho de haber traducido originalmente y a partir de las lenguas bíblicas de origen, eran del todo ciertas. Me di cuenta entonces de que teniendo entre mis manos una pieza cultural española de primer orden, sin embargo, no se disponía aún sobre ella de un estudio científico completo de conjunto.

 Pues bien, ese estudio monográfico único ya existe plasmado en mi Tesis doctoral defendida el martes 24 de enero de 2017 en el Aula de Grados de la UPSA.  La traducción de todos los libros de la Biblia al español ‒ y su posterior impresión en Basilea, en septiembre del año 1569 –es en efecto el mayor legado de Casiodoro de Reina, ex monje jerónimo profeso en el monasterio de San Isidoro del Campo en Sevilla. Casiodoro edita su traducción treinta y seis años antes que Cervantes publique su obra El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha (1605).

En la presentación de la investigación, que tuvo lugar dentro del octavario de la oración por la unión de los cristianos de este año 2017, resonó de modo especial el hecho de que Reina sea el compositor del texto que hasta el día de hoy es leído de modo universal y oficial por las comunidades reformadas de habla hispana a través de la conocida versión de la Biblia denominada comúnmente «Reina–Valera». El apelativo compuesto “Reina-Valera” le viene del hecho de incluir las variaciones añadidas por Cipriano de Valera en su edición de Ámsterdam de 1602, versión que conocemos también con el nombre de “La Biblia del Cántaro”, que es la misma traducción original de Reina de 1569 que ofrece esta “Biblia del Oso”.  A su vez, la circunstancia de que sea en esta ocasión un católico, el que haya valorado y puesto de relieve esta traducción, fuente base para el texto bíblico protestante de habla hispana más leído, introduce un singular y deseado ingrediente ecuménico en esta tesis doctoral.Fototino3

Humildemente confío en que la ardua investigación, que he presentado como disertación académica para la obtención del grado de doctor, suponga un pequeño hito en el camino de la puesta en valor y difusión en el ámbito católico de la que es, sin lugar a dudas, la primera traducción completa de la Biblia al castellano impresa y realizada cotejando las lenguas originales del Antiguo y Nuevo Testamento.
Deseando, de todo corazón, que el presente estudio sea ocasión de feliz encuentro con las iglesias hermanas evangélicas, confío en poder haber ayudado a completar una laguna, hasta ahora no muy indagada en lengua castellana, acerca de la historia de la Biblia del Oso y de la propia Historia general de la Biblia en España.

Formaron parte del jurado los Doctores: Gonzalo Tejerina Arias (presidente), Carmen Yebra Rovira (censora), Santiago García Jalón de la Lama (vocal I), José Manuel Sánchez Caro (director), todos docentes de la Universidad Pontificia, y Pedro Zamora (vocal II), Decano de la Facultad de Teología - SEUT.

En el acto académico estuvieron presentes, además de los catedráticos de la Universidad Pontificia, autoridades eclesiásticas del ámbito católico como el Arzobispo de Oviedo Monseñor Jesús Sanz, así como del protestante, entre ellos, representantes de la Iglesia Anglicana en España, como el obispo Carlos López Lozano; de la Sociedad Bíblica de España, José Luis Andavert, Manuel Álvarez Díaz y Gabino Fernández; el profesor de la Usal, Alfredo Pérez Alencart, entre otros. Asistieron también, con notable emoción, mis queridos feligreses de Santa María de Poago en Gijón y buen número de amigos y compañeros que se desplazaron hasta la bella capital salmantina.

Es destacable que la lectura de esta tesis haya tenido lugar justo el año en que se celebra el 500 Aniversario de la Reforma Protestante, en la que Casiodoro de Reina y la Biblia del Oso también serán protagonistas en las distintas celebraciones.

La Biblia «Reina-Valera» de 1602 acabó trasmutando el Oso de Apiarius en el «Cántaro» bíblico del que, a partir de entonces, beberán su fe y en no pocos casos hasta el inicial conocimiento de su misma lengua materna, tantos y tantos millones de hermanos protestantes de lengua hispana. Con espíritu fraterno, es precisamente a todos ellos a quienes he dedicado esta tesis doctoral en prueba de cristiano afecto y augurando al tiempo un fraterno y fértil diálogo ecuménico.

Comienzo ahora el proceso de su publicación y divulgación y de todas las actividades académicas relacionadas, conferencias, artículos en revistas… El viernes 24 de noviembre en el Aula magna del Seminario de Oviedo haré una conferencia sobre mi tesis.