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El tiempo ha ido pasando, y ya empezamos a ver con cierta proximidad el final del curso. El lunes, 20 de marzo, teníamos en la casa la celebración de San José, patrono del Seminario, que constó de un parDSCF0628tido de fútbol, encuentro con las familias y el rito de Lectorado. Una jornada intensa que sirvió, además, de encuentro para todos los seminaristas de la  diócesis, del metropolitano, de los neo-catecumenales y del Lumen Dei.

Fue una tarde distendida, de esas que te permiten estrechar lazos con tus compañeros en un ambiente diferente al acostumbrado. Nuestras familias pudieron compartir con nosotros y hacerse una idea un poco más realista de que el Seminario es como una gran familia, donde todos tenemos un sitio y una acogida cariñosa y maternal por parte de la Iglesia.

Sin duda, uno de los momentos de más risas fue el partido, que como no, ganamos los de casa. Aunque hay que reconocer que tanto los compañeros del Camino Neocatecumenal, como los de Lumen Dei hicieron sus pinitos. Entre las distinciones más destacadas del partido podemos contar el diploma al portero másDSCF0544 descolocado, al mayor número de entradas a puerta sin peligro alguno, o a las entradas más asesinas, así que como podéis ver las bromas no es que faltaran, sino que fueron, más bien, la atmósfera que envolvió el evento deportivo.

El encuentro con las familias estuvo marcado por la presentación de los nuevos compañeros y la despedida del mayor, que en unos meses se ordenará diácono.

Miguel Ángel, uno de los compañeros de quinto recibió durante la Misa el rito de Lectorado, lo que supone un paso más camino del sacerdocio; una de las cosas más agradables fue la presencia de un gran número de sacerdotes tanto en la Eucaristía como también en el partido de fútbo y es que la presencia de los curas en el seminario es todo un aliento para nosotros los seminaristas. La celebración presidida por el señor arzobispo, fue acoDSCF0661mpañada por la Schola Cantorum del Seminario, a cargo del órgano, estaba D. Leoncio Diéguez, canónigo de la catedral, al cual, le agradecemos una vez más su presencia en este gran día.

Terminamos el día con un Vino Español, ese fue claramente un buen espacio de interacción entre las familias donde pudimos charlar un  buen rato y conocernos un poco mejor. Construir hogares y lugares donde se pueda compartir distendidamente es para nosotros una pieza clave de la vocación sacerdotal; por eso con todas estas actividades siempre intentamos hacer que el Seminario sea un poco como una casa para todas aquellas personas que se sienten Iglesia.