Blanca Fernández, 40 años de dedicación

 

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En la entrada y recepción, Blanca Fernández es muchas veces la primera cara amable que saluda a los que se acercan al Seminario: su profesionalidad, su servicialidad y su experiencia la acreditan en un trabajo que ya viene desarrollando desde hace cuarenta años.

No es simplemente atender a los seminaristas y sus prisas para hacer fotocopias, entregar correo, prestar llaves,….Blanca se ocupa también de recibir y dar acogida a los numerosos grupos que a lo largo del año – más de catorce mil personas en 2.015 – usan las instalaciones para reuniones, convivencias, cursos de formación, etc. Si a esto le sumas el teléfono, el correo, las barreras, la coordinación de todos los implicados en la acogida…¡un ajetreo continuo!

¿Cómo llegaste al Seminario?

Un día vine a visitar con mi madre a mi hermano que estudiaba bachiller en el seminario menor y D. Javier Conde, que es también de mi pueblo – Pillarno (Castrillón) – me ofreció un puesto de trabajo casi por pura casualidad y acepté porque acababa de terminar mis estudios de Administración.

¿Cómo vives el paso de los seminaristas?

Empiezan a pasar tímidamente por la portería hasta que poco a poco se van abriendo y empiezas a conocerles un poco, se nota cómo van madurando con el paso del tiempo.

¿Qué cualidades ves más necesarias en los futuros sacerdotes?

Tienen que involucrarse con la gente, gastar tiempo en saber de sus problemas y situaciones no ser como funcionarios que al hacer su trabajo se pueden marchar. Necesitan seguir manteniendo los pies en el suelo.