rural2El pasado fin de semana los seminaristas vivimos una experiencia diferente… la mayoría acostumbrados a ambientes urbanos, tuvimos la oportunidad de experimentar muy de cerca cómo es la vida de un cura rural.

Aunque este año no tocó ninguna de las zonas más duras de Asturias, sí que vivimos lo que supone un fin de semana a caballo entre el coche y el altar

Compartir la rutina con este sacerdote nos hizo entender el importante papel conciliador que juega el cura que atiende multitud de pueblos. Vivir cercano a la gente, que ésta te conozca y que sepa que puede contar contigo tiene mayor valor para acercarla a Dios que la mejor de las homilías… y esto aunque parezca muy evidente, creo que es una cosa clave que nos ha de quedar grabada. También me impactó la cantidad de tareas de todo tipo que abordan a nuestros curas… a veces, podemos caer en el error de pensar que su labor se reduce a “decir” Misa, cuando realmente, además de lo pastoral, en muchos casos hacen casi de contratistas de obras, albañiles, electricistas o incluso contables ingeniándoselas para sacar de donde no hay y reparar iglesias y capillas.

Tanto a nivel personal como general, ha sido una experiencia constructiva que nos ha ayudado a ir entendiendo mejor lo que de verdad significa ser cura,  entrando en contacto con la realidad y evitando idealizaciones. Un cordial saludo y… rezad por nuestros curas rurales, que sin duda lo merecen y les hace falta.