El Seminario expresa su cercanía al Arzobispo emérito al cumplirse 50 años de su ordenación episcopal.obispos

El pasado día 22 de agosto, nuestro arzobispo emérito, D. Gabino Díaz Merchán cumplía 50 años desde que fuera consagrado obispo de Guadix. La diócesis lo celebró el sábado 13 de septiembre con una Eucaristía en la Catedral presidida por el actual arzobispo, D. Jesús. Además de un gran número de sacerdotes, concelebraron dos cardenales D. Antonio María Rouco Varela y D. Fernando Sebastián y varios obispos, entre ellos, el sucesor de D. Gabino en la diócesis de Oviedo, D. Carlos Osoro y sus dos obispos auxiliares, D. José Sánchez y D. Atilano Rodríguez.

La celebración contó con la participación de  numerosos fieles, que guardan un grato recuerdo de los más de 30 años de episcopado ovetense de D. Gabino y quisieron acompañarle en una fecha tan señalada.

Por su parte D. Gabino, al final de la Eucaristía quiso agradecer a todos los presentes su cercanía en ese día de celebración y recordar que, aún con el paso de los años y la presencia de la enfermedad, cada día siente más admiración y gratitud por la Iglesia.

Desde la comunidad del Seminario, no quisimos dejar pasar esta celebración sin expresarle nuestro agradecimiento y nuestra cercanía a D. Gabino. Por ello fuimos a visitarlo a la Casa Sacerdotal, donde habitualmente vive.

Allí nos recibió en un ambiente cordial y distendido en el que comenzamos por  presentarnos. D. Gabino escuchó con atención la realidad personal de cada seminarista, nuestros lugares de procedencia y se interesó por los ámbitos en los que ejercemos habitualmente nuestra labor pastoral.

También nos relató cómo surgió su vocación que, como dijo, no tiene nada de espectacular. Fue un párroco de su pueblo, Mora, en la Archidiócesis de Toledo, quien le invitó, tras la Guerra Civil, a asistir a unas ordenaciones que iban a tener lugar en una localidad próxima. Aunque no entraba dentro de sus planes asistir a la ceremonia, finalmente acabó yendo a la misma y allí, viendo cómo aquellos jóvenes, en una época tan difícil entregaban sus vidas a Dios y a los demás, decidió entrar en el Seminario, estudiando primero en Toledo y luego en Comillas gracias a una beca.

Otro de los relatos que pudimos escuchar de boca de D. Gabino fue la historia de sus padres, muertos ambos en la Guerra Civil. Queremos resaltar, sobre todo, el testimonio de fe y amor al sacramento matrimonial de su madre. En palabras del propio arzobispo emérito, su madre fue “mártir del matrimonio”, ya que murió por no abandonar a su marido, asesinado también injustamente.

Entre las anécdotas que D. Gabino nos relató podemos reseñar el temor que le tiene a que le aprieten el dedo al besarle el anillo. Todo viene a raíz del besamanos posterior a su ordenación como obispo. Una persona le agarró tan fuerte del anillo que no pudo evitar dar un grito. Dicha persona se extrañó de ello, por lo que D. Gabino no dudó en colocarle el anillo en su dedo y apretar del mismo modo. Tuvo la misma reacción que el nuevo obispo. Ahora lleva como anillo pastoral el que regalaron a todos los obispos en el Concilio, muy sencillo y que evita estos problemas.

Tan solo podemos expresar a D. Gabino nuestro más sincero agradecimiento por sus años dedicados a la diócesis y encomendarle al Señor en nuestras oraciones.