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La vida en el Seminario

Ya nos adentramos un curso más en el día del Seminario que será el próximo 19 de marzo, el lema de este año es “Cerca de Dios y de los Hermanos”

Aunque puede parecer un “topicazo” encontrar en el blog de un seminario un artículo sobre el día a día, creemos que es algo que puede dar mucha luz a posibles futuros candidatos. A un chaval de hoy, a menos que se haya encontrado de verdad con Dios, parece imposible presentarle esta opción de vida como algo atractivo. Hoy puede uno soñar con tener un buen trabajo, una buena casa y un buen físico; pero eso de entregar la vida por los demás no se oye mucho.

El seminario no es un sitio donde venir a sacarte una carrera, ni un lugar donde refugiarse del mundo; lejos de eso, intenta ser un hogar donde quienes nos sentimos llamados por Dios intentamos dar de sí todo lo que podemos para responder a esa llamada que, más o menos inocentemente, creímos un día sentir en nuestro corazón. Los curas no están llamados a ser psicólogos, ni tampoco están simplemente para ayudar a la gente, ¡que también! Estamos llamados a ser amigos de Dios, a ofrecer nuestra vida a fin de que el Señor pueda servirse libremente de ella para hacer visible su acción salvadora en el mundo.

Los primeros cristianos lo tenían muy claro y anunciaron la Buena Noticia con potencial para transformarlo todo. La presencia de un Dios que, más allá de nuestros esquemas, es capaz de sacar mal del bien y de regalar una alegría interior que no es comparable a nada. Nuestra casa de Prau Picón es el lugar y la oportunidad que Dios nos regala para encontrarnos verdaderamente con Él, para ir dejando atrás nuestros lastres y prejuicios mundanos.

Vivimos en comunidad, lo que nos ayuda a conocernos a nosotros mismos y a aprender que las verdaderas relaciones humanas no consisten en elegir a los amigos sino en acoger y querer a quien Dios te pone delante como hermano. Es también el lugar donde aprendemos a amar verdaderamente a la Iglesia; sentir y apreciar que además de tu familia carnal, Dios te regala otra que es católica y universal.

Nuestra vida no es nada extraordinaria, tenemos clases por la mañana, que imparten sacerdotes diocesanos, donde no sólo se enseña Teología y Filosofía, también vas empapándote del espíritu sacerdotal que ellos transmiten. Hay tiempo para el deporte, la música, la lectura e incluso para ver juntos una película. Vamos aprendiendo a ver la vida desde otra perspectiva, no tan centrada en uno mismo sino en Dios, que es el que verdaderamente da sentido a todo. 

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